Su paisaje repleto de formaciones kársticas me acompaña en la memoria como uno de los lugares más singulares en los que he estado. Me refiero a Yangshuo, una pintoresca ciudad china, ubicada en la región de Guangxi, a la que llegamos un grupo de amigos tras más de 40 horas de viaje desde España.
Hasta aquel 13 de septiembre de 2013 nunca había sentido la sensación de estar en otro mundo. Eran las 06.00 horas de la mañana cuando llegamos a Yangshuo, tras un viaje en autobús-cama de más de nueve horas. Estaba amaneciendo. Y una neblina cubría la ciudad y las espectaculares montañas que la custodian. Allí estábamos nosotros, cuatro amigos españoles, con una ilusión tremenda por adentrarnos en la cultura china.
Por delante, un viaje de dos semanas en las que, además de Yangshuo —¡Cómo disfrutamos descendiendo el río Li en una embarcación de bambú!—, tuvimos la oportunidad de conocer otros lugares como Guangzhou y Shenzhen, dos ciudades pujantes del sur; Pekín, una metrópoli majestuosa y repleta de monumentos históricos; o Hong Kong, un enclave financiero de primer orden mundial, donde tan pronto paseamos entre rascacielos como nos adentramos en el interior de un parque natural como The Peak. Viaje inolvidable.
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Reportaje fotográfico | Una mirada a China