No sé muy bien por qué aterricé en bez.es, pero lo cierto es que me gustan los proyectos —y las personas— con personalidad. Valientes, arriesgados, innovadores. Que caminan a contracorriente. El periódico ha sido así. Diferente, original, atrevido, audaz.
Estos días he recordado los 13 meses de colaboraciones periodísticas y ese afán mío por juntarme con personas inquietas. «Con la gente loca por vivir, por hablar y por salvarse», que escribió Jack Kerouac en ‘On the road’.
Han sido semanas escudriñando números, buscando y contando historias. Sin que nadie nos marcara nuestra agenda de temas. Ejerciendo el oficio con independencia, con libertad. Así hasta que nuestras plumas se han quedado sin tinta, tal día como hoy.
Lo confieso: no se me dan bien las despedidas. Lo voy a intentar. Ha sido un placer remar a vuestro lado, compañeros. Gracias Juan, Braulio, Santi, Ignacio. Gracias Lola, Álvaro, Juan Carlos, etc. Gracias a todos los que habéis formado parte de la familia Bez Diario. Recordarán que lo intentamos. Con aciertos y también errores. Pero lo intentamos.