ATREVIA ha organizado esta semana la quinta edición del Congreso Iberoamericano de Tendencias en Marketing, Comunicación y Asuntos Públicos. Un evento que ha contado con la participación de más de 70 ponentes y la asistencia de más de 1.000 personas.

Bajo el lema Reimaginando la Comunicación Organizacional: relevancia y escucha en tiempos de incertidumbre, esta cita ha reunido a líderes del ámbito empresarial, institucional y político para compartir visiones, experiencias y herramientas frente a los desafíos que despierta el mundo en el que nos movemos. Un entorno marcado por la complejidad, el cambio constante y la sobreinformación que impacta directamente en empresas, marcas e instituciones.

Con independencia del libro blanco de tendencias en el que ATREVIA trabaja tras el Congreso, ¿qué aprendizajes se puede extraer de un evento como éste? Si tuviera que responder rápido a esta pregunta, me quedaría con estas cinco claves que, a vuela pluma, anoté tras asistir al mismo:

Sacar la geopolítica de nuestras vidas. Los conflictos armados en Ucrania y Oriente Medio han devuelto al mundo a un contexto de inestabilidad y tensión no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Vivimos un momento crítico. De gran impacto social, económico y político. Un escenario que condiciona también la actividad de empresas, marcas e instituciones. Porque situaciones como la masacre que se está viviendo en Gaza —por citar el ejemplo que se citó— entierran las bases de un orden mundial que pivotaba sobre los principios del humanismo desde hace décadas. Lo expuso el propio ex director del CNI Félix Roldán: “el mundo tiene el reto de volver a un equilibrio de poder que permita recuperar la estabilidad; hay que sacar la geopolítica de nuestras vidas”.

La reputación como último bastión de defensa. En un contexto de saturación y desinformación, donde cada vez es más fácil generar falsas verdades —las propias guerras híbridas ahondan en estas cuestiones—, la reputación se ha convertido en el último bastión de defensa para una organización. Es su activo intangible más importante, el que más debe cuidar. Y también al que más esfuerzo ha de dedicar a construir. La reputación, tan valiosa y difícil de cimentar, como frágil y fácil de perder. En un momento. A golpe de clic. O de post en redes sociales.

La comunicación frente a los retos de nuestro tiempo. El auge de la tecnología y el desarrollo de las sociedades sitúa a las organizaciones en un escenario de diálogo total con sus grupos de interés, y también de creciente competitividad. El reto no sólo radica en  proteger y construir la reputación, sino también reforzar la posición en el mercado y tener notoriedad. Siempre vinculada a una determinada actividad y a un propósito concreto, el suyo. Único y coherente.  Quien controla la comunicación, controla mejor el mensaje. Además de conectar organizaciones con sus públicos, la comunicación como herramienta clave frente a los  retos de nuestro tiempo.

Tecnología, trasformación y engagement. El avance de tecnologías avanzadas como la Inteligencia Artificial tiene un impacto enorme en las organizaciones. Si bien es importante abrazar el cambio —quien no lo haga puede tener problemas en el medio plazo—, e intentar sacar el máximo partido posible a aquellas herramientas que tenemos a nuestra disposición, también es importante cierta pedagogía. No se debe olvidar la importancia de escuchar y conocer a nuestros públicos. En clave interna: “no vas a perder tu trabajo por la IA, pero tu trabajo lo ocupará alguien que la sepa utilizar”. Y en clave externa: “tienes que comprender que en ocasiones tus clientes, por ejemplo, no incorporan la tecnología  a la misma velocidad que tú”.

Del storytelling al storydoing. Puede resultar una obviedad, pero las organizaciones y sus líderes tienen el reto de ser cada vez más coherentes y consistentes. Es importante tenerlo en cuenta si quieren ganar credibilidad, conectar mejor con sus públicos y reforzar su reputación. La importancia de la coherencia y de liderar una actividad con el ejemplo, como antídoto frente a la desinformación a la que me refería. Como fórmula para influir de verdad. Del storytelling al storydoing. Primero escuchar. Luego hacer. Después contar. Avanzar hacia una comunicación con propósito, alejada de mensajes vacíos y más conectada con los principales grupos de interés. Recuperando el verdadero valor de la palabra.

*La ilustración que acompaña este post ha sido desarrollada con IA

Author

Project manager de comunicación en ATREVIA, con más de 17 años de trayectoria profesional trabajando en medios de comunicación y asesorando a directivos y compañías nacionales e internacionales, que operan en entornos financieros, inmobiliarios, energéticos e industriales.

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